HomeEtimología del algoritmo6. Algoritmo — resultado y conclusiones

6. Algoritmo — resultado y conclusiones

Al final del análisis se formula una conclusión global: las tres tesis (A raíz léxica al-ġubār, B uso funcional en la Edad Media, C retroproyección en el siglo XIX) son en cada caso plausibles, bien documentables y coherentes (semáforo “verde” en las tres). Especialmente sólida es la Tesis C: el relato epónimo es una retroproyección especulativa del siglo XIX y, por tanto, puede reconstruirse históricamente.

Interacción en la línea temporal

  • Punto de partida (siglos VIII/IX): al-Ḫwārizmī como autor de álgebra en Bagdad (árabe oriental). Importante: no existe traducción latina del álgebra antes de la aparición del Dixit Algorizmi.
  • Hasta el siglo XII coexisten dos mundos árabes de cálculo:
    • árabe occidental: cálculo en arena/polvo, similar al ábaco (ḥisāb al-ġubār)
    • árabe oriental: cálculo más reciente, reglado, con cifras indias (ḥisāb al-hind) Por ello, al-ġubār podía funcionar ya en el siglo XI como “ancla” lingüística, entre otras cosas para alguarismo, de modo que un mismo término matemático podía portar contenidos distintos.
  • Comienzos del siglo XII: se redacta Dixit Algorizmi. Pero: el autor es desconocido, no hay original verificable y existen muchas incoherencias lingüísticas en comparación con el álgebra. Solo esto ya habla contra una atribución simple a al-Ḫwārizmī.
  • Comienzos del siglo XIII: varias obras usan algorismus de forma explícitamente funcional, sin epónimo. Al mismo tiempo aparecen valoraciones contradictorias: Fibonacci, negativa; otros, positiva. Resultado clave: remitir algorismus al cálculo en arena / ḥisāb al-ġubār puede explicar todas esas contradicciones; la lectura epónima no.
  • 1509 en adelante (imprenta): “algorithmus” se difunde impreso, todavía de forma funcional; algorismus/algorithmus vuelven a quedar fuera de foco hasta mediados del siglo XIX.
  • 1857 Boncompagni: se produce la “redescubierta”: su edición difunde una forma ligeramente modificada (Dixit Algoritmi) que fonéticamente encaja “mejor” con la palabra moderna.
  • 1865: primera mención epónima explícita (sobrenombre al-Ḫwārizmī), apoyada fuertemente en la similitud fonética; después se consolida mediante nuevas publicaciones.
  • 1869 en adelante Cantor, Friedlein, Treutlein: manifiestan el epónimo usando la “tesis del olvido” para explicar el entendimiento funcional medieval.
  • 1874 Hankel: adopta el relato, pero se lo atribuye a Boncompagni (en lugar de a quienes lo construyeron). También los diccionarios lo asumen sin pruebas: se produce la difusión mundial.
  • Excepción RAE: considera más probable una derivación funcional—no por epónimo, sino por ḥisāb al-ġubār y por el alguarismo del español antiguo (“arte de contar”).
  • Fibonacci como piedra de toque: su uso negativo de algorismus se entiende especialmente bien si el término designaba un método híbrido cercano al ábaco (polvo/líneas/campos de cálculo), mientras él elogiaba el “verdadero” cálculo indio de valor posicional.

Resultado: indicios fuertes contra el epónimo

El análisis concluye que algorismus no es un epónimo, sino que ya en el entorno de la escuela de traductores de Toledo fue un término metodológico vinculado a al-ġubār.

Esto se hace visible en la siguiente contraposición:

  • Epónimo (Algorizmi = al-Ḫwārizmī): baja coherencia histórico-lingüística, plausibilidad fonética media, plausibilidad de contenido baja, pero difusión muy alta.
  • Funcional (al-ġubār + -ismus = “doctrina” / dust board): coherencia alta, plausibilidad fonética y de contenido alta, pero difusión baja (porque queda eclipsada por el relato epónimo).

Importante: incluso la derivación funcional sitúa el origen claramente en el mundo árabe. Confirma el mérito árabe por partida doble: como matemática erudita de primer nivel y como cálculo mercantil operativamente utilizado.

Significado sustantivo de “algorismo” en la Edad Media

A partir del resultado global se propone finalmente un significado concreto del término en la Edad Media:

El algorismo fue un método híbrido similar al ábaco. Podía ejecutarse (también) con cifras indias, sobre líneas/arena/tableros. Era visual-mecánico, pero también propenso a errores. Fue una europeización del ḥisāb al-ġubār árabe.

Así, Fibonacci habría distinguido de forma plausible:

  • Negativo: algorismo = “ábaco 2.0” (cifras como piedras de sustitución, valor posicional solo formal/inseguro; precisamente no al-Ḫwārizmī)
  • Positivo: indio = verdadero cálculo de valor posicional (ḥisāb al-hind) (conceptualmente estable en el sentido de la doctrina de al-Ḫwārizmī)

Una tabla final ordenaría el resultado según dimensiones (medio, comprensión del valor posicional, grado de reglamentación, propensión al error) y explicaría así el juicio negativo de Fibonacci sobre el algorismo, a la vez que su valoración positiva del cálculo “indio”.

“Ironía”: los autores del epónimo aportan ellos mismos piezas para al-ġubār

La última sección subraya una ironía: los fundadores del epónimo (Cantor/Treutlein/Friedlein) discuten intensamente cifras gubār/gobar y el cálculo en polvo, documentando así precisamente los elementos que sostienen la derivación funcional. Al mismo tiempo, rechazan esa derivación porque no encaja con el relato epónimo fijado de antemano.

Como indicio adicional de la visión funcional sirve también la formación híbrida posterior Algo-rithmus (1509):

La palabra simboliza una posibilidad que Cantor ridiculiza como combinación imposible de dos mundos lingüísticos en las hibridaciones medievales—árabe (Algo = abreviatura de al-Ḫwārizmī) y griego (rithmus = número).

Lo que se afirmó como excluido para la época del Dixit Algorizmi aparece, sin embargo, históricamente documentado más tarde. El mismo principio se tolera una vez como posible y otra se burla como imposible.

Federico Corriente (1996): origen de la alternativa de la RAE

Al final, el análisis identifica a la persona real detrás de la formulación de la RAE:

Se trata del arabista español Federico Corriente (revisión de arabismos, 1996). En una nota a pie de página (no adoptada por la RAE) Corriente precisa cómo se habría formado la palabra.

  • No está probado que al-Ḫwārizmī fuera el introductor de las cifras arábigas; tampoco habrían sido conocidas bajo su nombre.
  • El significado más antiguo de alguarismo sería “arte de contar”. La “puente” fonético-semántica de Corriente pasa, por tanto, principalmente por alguarismo.
  • El único término que hoy figura en la RAE, algorbarismo, fue siempre una conjetura—de ahí también la palabra “quizá”.
  • Ese “quizá” no se refiere, por tanto, a la derivación desde ḥisāb al-ġubār, sino únicamente a la palabra algorbarismo.

Más tarde (1999), Corriente se acerca oficialmente de nuevo al consenso en el Diccionario de Arabismos, pero al mismo tiempo remite a referencias bibliográficas que mantienen localizable su alternativa. Esto puede interpretarse como un repliegue táctico bajo presión del consenso. La alternativa de Corriente, no obstante, sigue viva en la formulación de la RAE—solo que sin la nota explicativa, lo que favorece malentendidos.

No comments

leave a comment

Etimologia del Algoritmo

  • Descargar el resumen del estudio aquí
  • Descargar el estudio completo aquí

 

Yuval Noah Harari denomina “algoritmo” uno de los conceptos centrales de nuestro tiempo. En la

En léxicos, enciclopedias y literatura especializada domina hasta hoy la explicación de que la palabra

La Tesis A examina si la derivación alternativa propuesta por la RAE (Real Academia Española)

La Tesis B comprueba si la idea de la RAE desarrollada en la Tesis A

En la Tesis C se examina cuándo surgió el relato hoy dominante de al-Ḫwārizmī. Está

Al final del análisis se formula una conclusión global: las tres tesis (A raíz léxica